La Terapia de Conducta (TC) , desde un enfoque contextual, define la intervención clínica no tanto por teorías abstractas ni por técnicas aisladas, sino por las operaciones terapéuticas efectivamente realizadas por el terapeuta en la práctica . Estas operaciones representan formas generales de actuación que se concretan en múltiples actos clínicos y que permiten comprender qué hace realmente el terapeuta para producir cambio. Desde esta perspectiva, la intervención clínica se concibe como un entramado de acciones funcionales que afectan a la conducta, el contexto y el lenguaje del cliente, más allá de las explicaciones cognitivas tradicionales. En la siguiente entrada se abordarán las operaciones terapéuticas que definen la intervención clínica en la Terapia de conducta en un nuevo contenido sobre la Caracterización de la Intervención .