
Los trastornos del desarrollo se entienden actualmente desde una perspectiva que asume la
complejidad como un rasgo inherente a su naturaleza. Esta complejidad tiene
implicaciones profundas tanto a nivel teórico como aplicado, ya que obliga a
superar modelos simples y deterministas para adoptar enfoques multifactoriales,
probabilísticos y dinámicos. En este marco, los trastornos del desarrollo no
pueden explicarse mediante una única causa ni abordarse como entidades aisladas
e independientes. En la siguiente entrada seguimos con la sección de Psicología
centrada en las Alteraciones del
desarrollo y desarrollo funcional, concretamente con el bloque centrado en
los Fundamentos sobre Alteraciones del desarrollo. A continuación veremos el neuroconstructivismo.
Fundamentos del neuroconstructivismo [Introducción a los
tratamientos]
El Neuroconstructivismo
concibe a la persona como un sistema
dinámico complejo en desarrollo, en el que
interactúan de forma continua y multidireccional múltiples niveles: genético,
neural, corporal, cognitivo y ambiental. El desarrollo es entendido como un
proceso activo de adaptación al entorno, en el que la persona construye su
propia trayectoria vital a partir de una interacción constante entre factores
intrínsecos y la experiencia. Este proceso se caracteriza por una causalidad circular, en la que el desarrollo es simultáneamente causa y
resultado, y por la ausencia de linealidad, lo que explica la existencia de
importantes diferencias individuales.
Desde esta perspectiva, las funciones
psicológicas no están predeterminadas, sino que emergen progresivamente a
lo largo del desarrollo mediante procesos de autoorganización, de acuerdo con
el principio de epigénesis
probabilística. No se privilegia ningún nivel explicativo
sobre otro, sino que se defiende una visión integradora e isomórfica, donde las
restricciones y posibilidades cambian con el tiempo como resultado de la propia
actividad del sistema y su relación con el contexto.
En relación con la organización cognitiva, el
Neuroconstructivismo propone la perspectiva
de relevancia de dominio, que se sitúa entre las
posturas innatistas y las de dominio general. Aunque se reconocen ciertas
restricciones biológicas iniciales, estas no son específicas de dominio desde
el inicio, sino que funcionan como sesgos generales que, a través de la
experiencia y el procesamiento repetido, dan lugar a una especialización progresiva de las funciones. La especificidad de dominio, y en su
caso la modularidad, es por tanto una consecuencia del desarrollo y no su punto
de partida. Este proceso está guiado por la proactividad de la persona, la
dependencia del contexto y la organización temporal del desarrollo.
En conclusión, el Neuroconstructivismo ofrece
una visión integradora y dinámica de los trastornos del desarrollo, al
concebirlos como el resultado de trayectorias evolutivas particulares dentro de
un sistema complejo en constante interacción con su entorno. Al situar el desarrollo
en el centro de la explicación, esta perspectiva permite superar enfoques
reduccionistas y comprender mejor la variabilidad individual. Asimismo,
proporciona una base sólida para la intervención psicoeducativa, al destacar la
importancia de la experiencia, el contexto y la especialización progresiva en
la optimización del desarrollo humano.

Bibliografía
- Gutiérrez Bermejo, B. y Brioso Díez, A. (Coords.) (2020). Desarrollos diferentes. Sanz y Torres.
- Martínez-Castilla P. (2025). Fundamentos del estudio de las alteraciones de desarrollo. UNED.
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