Correr y andar parecen las acciones deportivas más sencillas, aparentemente, incluso naturales, pero cuando se añade velocidad al desplazamiento, su complejidad mecánica se complica. Es más, los movimientos de un velocista tienen muy poco de natural cuando pretenden alcanzar una marca. Dejando de un lado la mecánica de la carrera, ¿cuál es la diferencia entre andar y una modalidad relacionada con la carrera? Vamos a verlo.