15 sept 2026

Constitución y funciones del sistema muscular [Fisiología del ejercicio] [LCAFD]

El sistema muscular constituye una parte fundamental del organismo, no solo por su participación en el movimiento, sino también por su contribución al mantenimiento de unas condiciones internas estables. En la siguiente entrada se iniciará la Fisiología del ejercicio abordando la constitución de la musculatura, sus principales funciones y los tipos de tejido muscular, relacionándolos con la capacidad del organismo para mantener la homeostasis.


Constitución y funciones del sistema muscular [Fisiología del ejercicio] [LCAFD]

La musculatura representa una parte importante del peso corporal. Aproximadamente, el 40 % del peso corporal corresponde al músculo esquelético, mientras que otro 10 % corresponde a la musculatura lisa y cardíaca. Esta presencia demuestra la importancia del tejido muscular en el funcionamiento general del organismo.

Entre sus funciones principales destaca, en primer lugar, el movimiento, ya que la contracción de los músculos esqueléticos permite desplazar el cuerpo y realizar diferentes acciones. Además, la musculatura interviene en la estabilidad y el mantenimiento de la postura, permitiendo mantener el cuerpo en equilibrio tanto durante el movimiento como en situaciones estáticas.

Otra función esencial es la termogénesis, es decir, la producción de calor mediante la actividad muscular. La contracción de los músculos genera una cantidad considerable de calor y contribuye a mantener la temperatura corporal. Por ello, ante temperaturas bajas, el organismo puede producir contracciones musculares involuntarias, como los escalofríos, para aumentar la producción de calor. La musculatura también contribuye a la protección de determinados tejidos y órganos, gracias a la estructura y disposición de algunos grupos musculares.

Desde el punto de vista de la homeostasis, el sistema muscular participa en un proceso continuo en el que los diferentes sistemas corporales trabajan conjuntamente para mantener unas condiciones internas adecuadas. El movimiento, la producción de calor y el mantenimiento de la postura son ejemplos de cómo la actividad muscular ayuda a conservar ese equilibrio, fundamental para la supervivencia y el correcto funcionamiento de las células.

En cuanto a los tipos de tejido muscular, se distinguen principalmente el tejido estriado, presente en la musculatura esquelética y cardíaca, y el tejido liso, que forma parte de diferentes órganos internos. Cada uno presenta características y funciones específicas, adaptadas a las necesidades del organismo.

Imagen. La musculatura interviene en la estabilidad y mantenimiento de postura.


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