
El ser humano, y por
tanto el deportista, constituye una estructura extremadamente compleja formada
por diferentes estructuras que se encuentran relacionadas entre sí. El
funcionamiento del organismo no puede entenderse como la actuación
independiente de cada una de sus partes, ya que cualquier modificación que
afecte a una estructura puede repercutir también sobre las demás y sobre la
manera en que se relacionan entre ellas. Esta idea resulta especialmente
importante en el ámbito deportivo, puesto que el rendimiento de un jugador
depende de la interacción de múltiples capacidades y sistemas. En la siguiente
entrada comenzamos a abordar las capacidades
cognoscitivas y la táctica de deportes de equipo, concretamente los fundamentos de la táctica y el juego,
centrada en el mundo del rendimiento deportivo.
























