
La discapacidad
constituye una realidad social que debe entenderse desde una perspectiva
amplia, teniendo en cuenta tanto las características de la persona como la
influencia del entorno en el que se desarrolla. El acceso a la actividad física y al deporte es especialmente
importante para favorecer la participación, la autonomía y la integración de
las personas con discapacidad. Para comprender adecuadamente esta realidad es
necesario diferenciar conceptos que, aunque están relacionados, hacen
referencia a situaciones distintas: deficiencia, discapacidad y minusvalía.
Delimitación conceptual de deficiencia, discapacidad y minusvalía [Actividad
física y atención a la diversidad] [LCAFD]
La deficiencia es una alteración o pérdida de una
estructura o función del organismo, que puede ser de carácter psicológico,
fisiológico o anatómico. Puede suponer una limitación de alguna capacidad y
tener un carácter permanente o estable. Una misma deficiencia puede dar lugar a
diferentes discapacidades dependiendo de cómo afecte a la persona.
La discapacidad aparece cuando esa deficiencia se
exterioriza y provoca una restricción o ausencia de la capacidad para realizar
una determinada actividad. Por tanto, no se refiere únicamente a la existencia
de una alteración, sino a las dificultades que esta puede producir al realizar
una acción concreta. Estas dificultades pueden reducirse mediante adaptaciones
adecuadas, aunque la deficiencia continúe presente.
La minusvalía hace referencia a la situación de
desventaja que puede experimentar una persona como consecuencia de una
deficiencia o discapacidad. En este concepto adquiere especial importancia el
entorno social, ya que las dificultades de participación no dependen únicamente
de las características individuales, sino también de las oportunidades, recursos
y condiciones que ofrece la sociedad.
Estos tres conceptos se relacionan dentro de un modelo
en el que intervienen diferentes elementos. El estado de salud puede afectar a
la estructura y función corporal y, a partir de ahí, influir en la realización
de actividades y en la participación social. Al mismo tiempo, los factores
contextuales, tanto personales como ambientales, pueden facilitar o
dificultar la participación de la persona. Por ello, la discapacidad debe entenderse como el
resultado de la interacción entre las características individuales y el entorno.
En el ámbito de la actividad física, esta
perspectiva resulta especialmente relevante. No basta con conocer las
limitaciones de una persona, sino que es necesario analizar qué adaptaciones y
recursos pueden facilitar su participación. De esta manera, se favorece que las
personas con discapacidad puedan realizar actividad física en condiciones
adecuadas y participar activamente en la sociedad.
En definitiva, la deficiencia, la discapacidad y la
minusvalía representan diferentes dimensiones de una misma realidad. Comprender
sus diferencias permite analizar la discapacidad de una forma más completa,
teniendo en cuenta no solo las limitaciones de la persona, sino también la
influencia del entorno. Desde esta perspectiva, la adaptación de la actividad
física y la eliminación de barreras son fundamentales para favorecer la
participación y la inclusión.

Imagen. La eliminación de barreras es fundamental en la nueva perspectiva de atención a la diversidad.
Puedes volver a nuestra sección de Marco teórico y conceptual correspondientes a Actividad física y atención a la diversidad en el siguiente enlace:
Volver







0 comentarios:
Publicar un comentario