11 jul 2026

La psoriasis como correlación clínica [Anatomía y fisiología humanas]

En la siguiente entrada de Anatomía y Fisiología Humana, comenzamos una nueva sección sobre Correlaciones clínicas o enfermedades. A continuación se abordará una enfermedad inflamatoria, la psoriasis.


La psoriasis [Anatomía y Fisiología Humana]

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel en la que las células de la capa más superficial de la piel (queratinocitos, las células que forman la mayor parte de la epidermis) se producen y se reemplazan mucho más rápido de lo normal. Como consecuencia, la piel no tiene tiempo suficiente para eliminar las células viejas, que se acumulan y forman zonas engrosadas cubiertas por escamas de color blanco o plateado.

A nivel microscópico, la psoriasis se caracteriza por un engrosamiento de la capa más externa de la piel (hiperqueratosis) y por la presencia de paraqueratosis, que significa que las células de esa capa superficial conservan su núcleo cuando normalmente deberían haberlo perdido al completar su maduración. También se observa un aumento de la actividad mitótica (las células de la piel se dividen y multiplican con mayor rapidez de lo habitual), lo que provoca un engrosamiento de la epidermis (la capa más externa de la piel). Además, las prolongaciones de la epidermis hacia la dermis (la capa situada debajo de la epidermis) se alargan, mientras que en la dermis aparecen inflamación, acumulación de líquido (edema) y pequeños vasos sanguíneos dilatados y retorcidos, responsables del color rojizo de las lesiones. Otro hallazgo característico son los microabscesos de Munro, que son pequeñas acumulaciones de glóbulos blancos (neutrófilos) en la capa más superficial de la piel.

Imagen 1. Características anatomopatológicas.

Las lesiones típicas de la psoriasis son placas eritematoescamosas (zonas de piel elevadas, bien delimitadas, enrojecidas y cubiertas por escamas blanquecinas o plateadas). Suelen aparecer principalmente en las superficies de extensión, como los codos y las rodillas, aunque también son frecuentes en el cuero cabelludo, la región sacra (parte baja de la espalda, justo encima de los glúteos), la hendidura interglútea (surco entre los glúteos), las piernas, la ingle, los genitales y las manos.

La psoriasis también puede afectar a las uñas. En estos casos pueden aparecer fositas ungueales (pequeños hoyuelos en la superficie de la uña), crestas transversales (líneas que cruzan la uña de un lado a otro) y onicólisis (desprendimiento de la uña de la piel que tiene debajo).

Imagen 2. Distribución típica.


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