
Las personas no se unen
a un grupo únicamente por la necesidad de pertenecer a él, sino también porque
consideran que, dentro de ese grupo, pueden alcanzar determinados objetivos.
Estas metas grupales hacen referencia a aquello que las personas buscan conseguir
mediante la interacción con otros y a lo que los propios grupos pretenden
alcanzar. Según Levine y Kerr y, posteriormente, Mackie y Goethals, estas metas
pueden ser de carácter utilitario, de conocimiento o de identidad. En la
siguiente entrada, seguimos con el mundo de la Psicología Social, concretamente con la Aproximación a esta disciplina.
Las metas grupales [Psicología Social]
Las metas utilitarias están relacionadas con la
obtención de resultados tangibles. Las personas se incorporan y permanecen en
determinados grupos porque consideran que la interacción y la interdependencia
con sus miembros les permitirá satisfacer necesidades que difícilmente podrían cubrir
de manera individual. Por ejemplo, un grupo puede facilitar el acceso a
recursos, ayuda o determinados beneficios.
Las metas de conocimiento surgen de la necesidad
que tenemos de obtener información y comprender la realidad. El grupo permite
satisfacer esta necesidad de dos formas: por un lado, cada individuo puede
acceder a los conocimientos y experiencias de los demás miembros; por otro, el
propio grupo puede construir una visión compartida de la realidad. Estas metas
se relacionan con la idea de reducción de la incertidumbre, ya que los demás
nos ayudan a interpretar y comprender nuestro entorno.
Por último, las metas de identidad están
relacionadas con el conocimiento y la valoración que una persona hace de sí
misma. Para conocernos y valorar nuestras capacidades y opiniones necesitamos
compararnos con otras personas. Además, buscamos mantener una imagen positiva
de nosotros mismos y pertenecer a grupos que contribuyan a desarrollar una
identidad social positiva.
Sin embargo, pertenecer a un grupo también implica
costes. Para los individuos, el grupo puede limitar la libertad
personal y dificultar la consecución inmediata de objetivos individuales. Para
el propio grupo, supone invertir tiempo y esfuerzo en coordinar las acciones de
sus miembros. Además, pueden surgir conflictos cuando las metas de unos
miembros son incompatibles con las de otros. Estos conflictos pueden ser
intragrupales, cuando se producen dentro del mismo grupo, o intergrupales,
cuando enfrentan a grupos diferentes.
Para reducir estos conflictos aparece el
concepto de isomorfismo
de metas, que se produce cuando las metas individuales de los
miembros son compatibles con las metas del grupo. Esta compatibilidad puede
lograrse mediante la influencia social, el consenso, la expulsión de miembros
conflictivos o el mantenimiento de personas que realizan aportaciones
importantes al grupo.
En definitiva, las metas grupales explican una parte fundamental de por qué
las personas se incorporan y permanecen en determinados grupos.
Estas metas pueden proporcionar recursos y resultados, facilitar la comprensión
de la realidad y contribuir a construir una identidad positiva. No obstante, la
pertenencia también implica limitaciones y puede generar conflictos. Por ello,
para que un grupo funcione adecuadamente es necesario conseguir cierta
compatibilidad entre los objetivos individuales y los colectivos.

Imagen. Muchas personas se unen por una meta grupal.
Puedes volver a Aproximación en la Psicología Social sobre Psicología Social en el siguiente enlace:







0 comentarios:
Publicar un comentario