28 jul 2026

Las metas grupales [Psicología Social]

Las personas no se unen a un grupo únicamente por la necesidad de pertenecer a él, sino también porque consideran que, dentro de ese grupo, pueden alcanzar determinados objetivos. Estas metas grupales hacen referencia a aquello que las personas buscan conseguir mediante la interacción con otros y a lo que los propios grupos pretenden alcanzar. Según Levine y Kerr y, posteriormente, Mackie y Goethals, estas metas pueden ser de carácter utilitario, de conocimiento o de identidad. En la siguiente entrada, seguimos con el mundo de la Psicología Social, concretamente con la Aproximación a esta disciplina.


Las metas grupales [Psicología Social]

Las metas utilitarias están relacionadas con la obtención de resultados tangibles. Las personas se incorporan y permanecen en determinados grupos porque consideran que la interacción y la interdependencia con sus miembros les permitirá satisfacer necesidades que difícilmente podrían cubrir de manera individual. Por ejemplo, un grupo puede facilitar el acceso a recursos, ayuda o determinados beneficios.

Las metas de conocimiento surgen de la necesidad que tenemos de obtener información y comprender la realidad. El grupo permite satisfacer esta necesidad de dos formas: por un lado, cada individuo puede acceder a los conocimientos y experiencias de los demás miembros; por otro, el propio grupo puede construir una visión compartida de la realidad. Estas metas se relacionan con la idea de reducción de la incertidumbre, ya que los demás nos ayudan a interpretar y comprender nuestro entorno.

Por último, las metas de identidad están relacionadas con el conocimiento y la valoración que una persona hace de sí misma. Para conocernos y valorar nuestras capacidades y opiniones necesitamos compararnos con otras personas. Además, buscamos mantener una imagen positiva de nosotros mismos y pertenecer a grupos que contribuyan a desarrollar una identidad social positiva.

Sin embargo, pertenecer a un grupo también implica costes. Para los individuos, el grupo puede limitar la libertad personal y dificultar la consecución inmediata de objetivos individuales. Para el propio grupo, supone invertir tiempo y esfuerzo en coordinar las acciones de sus miembros. Además, pueden surgir conflictos cuando las metas de unos miembros son incompatibles con las de otros. Estos conflictos pueden ser intragrupales, cuando se producen dentro del mismo grupo, o intergrupales, cuando enfrentan a grupos diferentes.

Para reducir estos conflictos aparece el concepto de isomorfismo de metas, que se produce cuando las metas individuales de los miembros son compatibles con las metas del grupo. Esta compatibilidad puede lograrse mediante la influencia social, el consenso, la expulsión de miembros conflictivos o el mantenimiento de personas que realizan aportaciones importantes al grupo.

En definitiva, las metas grupales explican una parte fundamental de por qué las personas se incorporan y permanecen en determinados grupos. Estas metas pueden proporcionar recursos y resultados, facilitar la comprensión de la realidad y contribuir a construir una identidad positiva. No obstante, la pertenencia también implica limitaciones y puede generar conflictos. Por ello, para que un grupo funcione adecuadamente es necesario conseguir cierta compatibilidad entre los objetivos individuales y los colectivos.

Imagen. Muchas personas se unen por una meta grupal.


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