
La resistencia es una cualidad física fundamental en el entrenamiento
deportivo y ha sido ampliamente estudiada por las ciencias del deporte. Aunque
existen diferentes definiciones, todas coinciden en relacionarla con la
capacidad del deportista para soportar la fatiga y mantener un rendimiento
eficaz durante un determinado periodo de tiempo, considerando esfuerzos que van
aproximadamente desde los 20 segundos hasta varias horas. En la siguiente
entrada se iniciará la introducción al entrenamiento de la resistencia los deportes de equipo.
La resistencia en el entrenamiento deportivo [Entrenamiento
de resistencia en los deportes de equipo] [Rendimiento]
Las definiciones de resistencia la presentan como
la capacidad de mantener un determinado nivel de trabajo a pesar de la
aparición de la fatiga. Autores como Bompa,
Harre, Weineck, Manno, Martín y Platonov coinciden, con diferentes matices, en que una persona
resistente es aquella que puede prolongar un esfuerzo y mantener su eficacia
durante el mayor tiempo posible. Por tanto, los elementos fundamentales de esta
cualidad son la duración del esfuerzo, la intensidad del trabajo y la capacidad
para afrontar la fatiga.
Sin embargo, esta concepción resulta
especialmente adecuada
para los deportes individuales de resistencia, en los que el
deportista puede mantener durante un periodo prolongado un nivel relativamente
estable de esfuerzo. Por ejemplo, una prueba de 3000 metros en la que el atleta
intenta mantener un elevado porcentaje de su potencia aeróbica durante toda la
competición.
En los deportes colectivos, la situación es
diferente. El jugador no mantiene una intensidad constante, sino que su
esfuerzo cambia continuamente en función de las exigencias técnicas y tácticas
del juego y de las acciones del adversario. Por ello, la resistencia debe
entenderse de una manera más específica y adaptada a este tipo de deportes.
Desde esta perspectiva, Massafret y
colaboradores definen la resistencia como la capacidad de soportar las exigencias
físicas, técnicas y tácticas establecidas por un determinado sistema de juego
durante un encuentro y a lo largo de toda la competición. Así, en los
deportes colectivos la resistencia no constituye un objetivo aislado, sino que
debe desarrollarse en función de las características del sistema de juego y de
las demandas que este plantea al jugador.
En definitiva, la resistencia puede entenderse como la
capacidad de mantener un rendimiento eficaz frente a la fatiga durante un
periodo prolongado. No obstante, su significado depende del tipo de deporte:
mientras que en las disciplinas individuales puede estar relacionada con el
mantenimiento de un esfuerzo relativamente estable, en los deportes colectivos
debe adaptarse a las continuas variaciones provocadas por las acciones
técnicas, tácticas y físicas del juego. Por ello, el entrenamiento de la
resistencia debe responder específicamente a las exigencias del deporte y del
sistema de juego.

Imagen. El entrenamiento de la resistencia debe adaptarse al tipo de deporte.
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