19 ago 2026

La complejidad de los deportes de equipo y necesidad de la planificación [Planificación del entrenamiento en los deportes de equipo] [Rendimiento]

La planificación del entrenamiento en los deportes de equipo requiere una forma de entender el proceso diferente de la utilizada tradicionalmente en los deportes individuales. Muchos de los principios clásicos del entrenamiento se han trasladado a los deportes de equipo sin tener en cuenta las características propias de estos. Estos principios se apoyan en una visión basada en la progresividad, la jerarquización y la simplificación de los fenómenos del entrenamiento. Sin embargo, los deportes de equipo presentan una realidad mucho más compleja, en la que intervienen simultáneamente numerosos factores y relaciones.

Por este motivo, se propone abandonar una concepción excesivamente lineal del entrenamiento y adoptar una perspectiva holística que permita comprender el deporte como un sistema complejo y cambiante. En la siguiente entrada de abordará la complejidad de los deportes de equipo y la necesidad de la planificación iniciando de este modo los fundamentos de la planificación deportiva.


La complejidad de los deportes de equipo y necesidad de la planificación [Planificación del entrenamiento en los deportes de equipo] [Rendimiento]

En los deportes de equipo interactúan continuamente los jugadores y las diferentes estructuras que los componen, dentro de un entorno caracterizado por la variabilidad y la incertidumbre. Las situaciones de juego no pueden determinarse completamente de antemano, ya que aparecen episodios indeterminados y aleatorios relacionados con las decisiones de los jugadores, las acciones de los compañeros y adversarios y las circunstancias concretas de cada situación. Por tanto, el rendimiento no puede explicarse atendiendo únicamente a un factor aislado.

No debe centrarse en aquellos modelos que conceden una importancia exclusiva o predominante a determinados aspectos, como los biomecánicos, bioquímicos, bioenergéticos o psicomotrices, relegando el resto a un segundo plano. Esta forma de analizar el entrenamiento resulta insuficiente para explicar la realidad de los deportes de equipo, porque sus diferentes componentes interactúan constantemente entre sí.

En consecuencia, es necesario adoptar una concepción holística de la planificación. Esto implica reconocer que en el juego conviven fenómenos como el orden y el desorden, lo preciso y lo impreciso, la autoorganización y la heteroorganización, así como las interacciones y retroacciones entre los diferentes elementos. La planificación debe ser capaz de respetar esta complejidad en lugar de intentar eliminarla mediante modelos rígidos y cerrados.

Desde esta perspectiva, planificar significa prever y secuenciar los acontecimientos necesarios del entrenamiento, pero sin convertir esa secuenciación en un proceso rígido y lineal. Las propuestas deben permitir que permanezcan las interacciones cambiantes entre los sistemas y favorecer las relaciones entre el tiempo y el espacio propias del juego. El objetivo no consiste simplemente en desarrollar al máximo una cualidad concreta, sino en favorecer la optimización de los diferentes sistemas que interactúan en el jugador.

Es dentro de esta concepción donde aparece la propuesta de la microestructuración, una forma de planificación que vive dentro de la complejidad del ecosistema del juego deportivo y que respeta la organización del jugador como ser vivo. El jugador se encuentra en un estado de desequilibrio dinámico que se estabiliza temporalmente mediante las interacciones que experimenta en el entorno deportivo. Por ello, los acontecimientos de entrenamiento deben diseñarse teniendo en cuenta tanto esta condición como la incertidumbre y la irreversibilidad propias de la competición.

Así, los acontecimientos del entrenamiento no deben entenderse únicamente como ejercicios. Incluyen todas aquellas situaciones que vive el jugador dentro del equipo y que pueden contribuir a su optimización, como las propias tareas de entrenamiento, las competiciones, los medios de recuperación y otros acontecimientos relacionados con su vida deportiva.

En definitiva, la complejidad de los deportes de equipo hace necesario superar los modelos tradicionales basados en la linealidad, la progresividad y la jerarquización de los factores del rendimiento. El juego deportivo se caracteriza por la interacción permanente entre múltiples estructuras, la incertidumbre, la variabilidad y la aparición de situaciones que no pueden preverse completamente.

Por ello, la planificación debe adoptar una perspectiva holística y abierta, capaz de adaptarse a las condiciones cambiantes del jugador, del equipo y de la competición. La propuesta de microestructuración responde precisamente a esta necesidad, ya que pretende organizar los acontecimientos del entrenamiento sin eliminar la complejidad inherente al juego. De este modo, la planificación deja de ser un programa rígido y pasa a convertirse en un proceso dinámico orientado a la optimización global del jugador dentro del ecosistema deportivo.

Imagen. La planificación del entrenamiento no presenta una estructura rígida.  


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