
Tradicionalmente, la
flexibilidad y la elasticidad se han relacionado con determinados deportes y,
especialmente, con la realización de ejercicios de estiramiento estático. Sin
embargo, esta concepción resulta demasiado limitada, ya que prácticamente cualquier
movimiento deportivo necesita una determinada amplitud de movimiento articular (ADM). Esta amplitud depende tanto
de las características de los tejidos como de factores neurofisiológicos y
tiene una influencia importante sobre la ejecución de las acciones deportivas. En
la siguiente entrada se abordará la introducción a la movilidad articular en los deportes de equipo.
Introducción a la movilidad articular en los
deportes de equipo [Entrenamiento de la movilidad en los deportes de equipo] [Rendimiento]
En los deportes colectivos, disponer de una amplitud de
movimiento adecuada puede condicionar la eficacia de acciones como
golpear un balón, lanzar, realizar una entrada a canasta o completar
correctamente el armado de un gesto técnico. Cuando el deportista no puede
alcanzar la amplitud necesaria, puede disminuir la aceleración de los segmentos
corporales y, en consecuencia, la potencia obtenida en la acción. No obstante,
una menor potencia no implica necesariamente un peor rendimiento, ya que este
depende de múltiples factores.
Por otro lado, los estiramientos suelen justificarse
por su posible capacidad para reducir el riesgo de lesión, aunque demostrar
esta relación resulta complicado debido a la gran cantidad de variables que
intervienen. Los estiramientos actúan sobre los mismos tejidos que reciben
otras cargas durante el entrenamiento, por lo que sus efectos no deben entenderse de manera
aislada: pueden influir en el funcionamiento general del sistema y,
por tanto, en las posibilidades de movimiento del deportista.
Esta cuestión adquiere todavía más importancia
en los deportes colectivos, donde las acciones pueden repetirse,
pero nunca son exactamente iguales. El entorno cambiante hace que los
recorridos articulares varíen tanto en cantidad como en calidad, por lo que los
métodos de estiramiento deben plantearse teniendo en cuenta las características
específicas de estas situaciones. Además, durante el aprendizaje deportivo se suelen
emplear inicialmente amplitudes reducidas para aumentar la seguridad
y evitar posiciones articulares desfavorables. A medida que el deportista
progresa, la fuerza y la estabilidad técnica deben acompañarse de una
optimización progresiva de la amplitud articular.
En definitiva, la flexibilidad no debe entenderse simplemente como la capacidad
de realizar estiramientos, sino como una cualidad relacionada con la
amplitud de movimiento necesaria para ejecutar eficazmente las acciones
deportivas. Por ello, los estiramientos deben plantearse atendiendo a las
demandas concretas del deporte, a las características del movimiento y a la
evolución del deportista. En los deportes colectivos, donde las situaciones son
variables e imprevisibles, resulta especialmente importante optimizar la
amplitud de movimiento para conseguir un equilibrio adecuado entre seguridad,
estabilidad, fuerza y rendimiento.

Imagen. La amplitud de movimiento es necesaria para ejecutar acciones deportivas con eficacia.
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