23 feb 2026

Fundamentos mecánicos de la carrera [Atletismo]

Aunque correr y andar parecen acciones naturales y simples, la carrera de velocidad presenta una gran complejidad desde el punto de vista mecánico. A diferencia de lo que se cree habitualmente, el rendimiento del velocista no depende solo de condiciones innatas, sino de un largo proceso de entrenamiento técnico. Los movimientos y apoyos que realiza un velocista para lograr marcas eficientes se alejan bastante de lo natural, lo que hace necesario analizar la carrera desde una perspectiva biomecánica En la siguiente entrada vamos a ver los fundamentos mecánicos de la carrera en una nueva entrada de Atletismo.


Fundamentos mecánicos de la carrera [Atletismo]

La primera distinción fundamental es entre marcha y carrera. En la marcha siempre existe contacto con el suelo, mientras que la carrera se caracteriza por una fase de suspensión o vuelo entre apoyos, lo que permite considerarla como una sucesión de saltos.

Para que el cuerpo del atleta se proyecte en el aire, debe generar fuerzas superiores a la gravedad y al rozamiento. En este punto resultan clave las Leyes de Newton:

La inercia explica la dificultad de pasar del reposo al movimiento.

La relación entre fuerza, masa y aceleración indica que la aceleración depende de la fuerza generada y del peso corporal, diferenciando la masa muscular (útil) de la masa grasa (perjudicial).

El principio de acción y reacción establece que cuanto mayor sea la fuerza ejercida contra el suelo, mayor será la fuerza de respuesta que impulse al atleta hacia adelante.

Estas fuerzas se consideran concentradas en el centro de gravedad, y su resultante depende de factores como la inclinación del cuerpo, la acción de los brazos y la coordinación de las piernas.

Otro aspecto clave es la relación entre frecuencia y amplitud de zancada, ya que la velocidad resulta de la multiplicación de ambas. Ni una zancada excesivamente larga ni pasos demasiado cortos permiten alcanzar el rendimiento óptimo; la solución está en un equilibrio eficiente entre ambas variables.

Finalmente, se explica que el impulso generado por la musculatura de las piernas provoca el desplazamiento del cuerpo, pero este impulso se pierde por fuerzas externas, obligando a un nuevo contacto con el suelo. De aquí surge la triple función del pie de apoyo: crear energía, transmitirla y transformarla para dirigir correctamente el movimiento.

En conclusión, la carrera de velocidad es una acción altamente técnica en la que intervienen principios mecánicos complejos. El rendimiento no depende solo de la fuerza, sino de la correcta aplicación de las leyes físicas, la optimización de la relación frecuencia–amplitud y el uso eficiente del apoyo del pie. Comprender estos fundamentos permite entender por qué el entrenamiento técnico es indispensable para mejorar la velocidad y por qué correr rápido no es simplemente una cuestión “natural”, sino el resultado de una ejecución mecánica precisa y entrenada.

Imagen. La velocidad del corredor depende de la frecuencia y amplitud de la zancada.


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