
Aunque correr y andar
parecen acciones naturales y simples, la carrera de velocidad presenta una gran complejidad desde el punto de vista
mecánico. A diferencia de lo que se cree habitualmente, el rendimiento del
velocista no depende solo de condiciones innatas, sino de un largo proceso de
entrenamiento técnico. Los movimientos y apoyos que realiza un velocista para
lograr marcas eficientes se alejan bastante de lo natural, lo que hace
necesario analizar la carrera desde una perspectiva biomecánica En la siguiente
entrada vamos a ver los fundamentos mecánicos de la carrera en una nueva
entrada de Atletismo.
Fundamentos mecánicos de la carrera [Atletismo]
La primera distinción fundamental es entre marcha
y carrera. En la marcha siempre
existe contacto con el suelo, mientras que la carrera se caracteriza por una fase de suspensión o vuelo entre
apoyos, lo que permite considerarla como una sucesión de saltos.
Para que el cuerpo del atleta se proyecte en
el aire, debe
generar fuerzas superiores a la gravedad y al rozamiento. En este punto
resultan clave las Leyes de Newton:
La inercia explica la dificultad de pasar del
reposo al movimiento.
La relación entre fuerza, masa y aceleración
indica que la aceleración depende de la fuerza generada y del peso corporal,
diferenciando la masa muscular (útil) de la masa grasa (perjudicial).
El principio de acción y reacción establece que
cuanto mayor sea la fuerza ejercida contra el suelo, mayor será la fuerza de
respuesta que impulse al atleta hacia adelante.
Estas fuerzas se consideran concentradas en
el centro de gravedad, y su resultante depende de factores como la
inclinación del cuerpo, la acción de los brazos y la coordinación de las
piernas.
Otro aspecto clave es la relación entre frecuencia y amplitud de
zancada, ya que la velocidad resulta de la multiplicación de ambas.
Ni una zancada excesivamente larga ni pasos demasiado cortos permiten alcanzar
el rendimiento óptimo; la solución está en un equilibrio eficiente entre ambas
variables.
Finalmente, se explica que el impulso
generado por la musculatura de las piernas provoca el desplazamiento
del cuerpo, pero este impulso se pierde por fuerzas externas, obligando a un
nuevo contacto con el suelo. De aquí surge la triple función del pie de apoyo:
crear energía, transmitirla y transformarla para dirigir correctamente el
movimiento.
En conclusión, la carrera de velocidad es una acción
altamente técnica en la que intervienen principios mecánicos
complejos. El rendimiento no depende solo de la fuerza, sino de la correcta
aplicación de las leyes físicas, la optimización de la relación
frecuencia–amplitud y el uso eficiente del apoyo del pie. Comprender estos
fundamentos permite entender por qué el entrenamiento técnico es indispensable
para mejorar la velocidad y por qué correr rápido no es simplemente una
cuestión “natural”, sino el resultado de una ejecución mecánica precisa y
entrenada.

Imagen. La velocidad del corredor depende de la frecuencia y amplitud de la zancada.
Puedes volver a la sección de La Carrera para el deporte del Atletismo en el siguiente enlace:







0 comentarios:
Publicar un comentario