11 may 2026

Niveles de organización desde el neuroconstructivismo [Introducción a los tratamientos]

El Neuroconstructivismo plantea que el desarrollo humano es el resultado de la interacción continua entre múltiples componentes biológicos, cognitivos, corporales y sociales. Desde esta perspectiva, los trastornos del desarrollo no pueden explicarse únicamente por una alteración genética o cerebral concreta, sino por la influencia recíproca entre distintos niveles del sistema en desarrollo. Así, las diferencias en la experiencia, el ambiente y la actividad del propio individuo generan trayectorias evolutivas particulares que afectan al proceso de especialización funcional. En este contexto, surgen distintos niveles de organización superior que permiten comprender de manera más amplia y compleja cómo se construye el desarrollo tanto típico como alterado. En la siguiente entrada volvemos con Fundamentos sobre Alteraciones del desarrollo abordando los niveles de organización desde la visión neuroconstructivista.


Niveles de organización desde el neuroconstructivismo [Introducción a los tratamientos]

El Neuroconstructivismo sostiene que los distintos componentes del sistema (genes, neuronas, cerebro, cuerpo y entorno social) interactúan constantemente y generan restricciones mutuas que condicionan el desarrollo. A partir de estas interacciones emergen diferentes niveles de organización superior: engenement, encellement, embrainment, embodiment y ensocialment. Estos niveles aparecen tanto en el desarrollo típico como en los trastornos del desarrollo, rechazando la idea clásica de una causalidad lineal y única.

En el nivel de engenement, se considera que los genes forman parte activa del sistema y que su expresión depende también de la influencia ambiental. Desde esta perspectiva, los genes no determinan directamente funciones psicológicas, sino que actúan mediante procesos de bajo nivel que desencadenan efectos en cascada durante el desarrollo. Un ejemplo es el caso de la familia KE y la alteración del gen FOXP2. Aunque muchos miembros presentaban dificultades lingüísticas, el Neuroconstructivismo explica que el gen no afecta directamente al lenguaje, sino a procesos básicos como el procesamiento temporal y la coordinación motora, fundamentales para el desarrollo lingüístico.

En relación con el nivel neural y cerebral, se plantea que el cerebro se desarrolla mediante procesos dependientes de la actividad y de la interacción entre distintas regiones cerebrales. A través de la denominada especialización interactiva, las áreas cerebrales se vuelven progresivamente más específicas y forman redes neuronales cada vez más integradas y eficientes. En los trastornos del desarrollo existirían alteraciones iniciales difusas que afectan a la conectividad cerebral y, por tanto, al proceso de especialización. Además, la experiencia desempeña un papel esencial en la configuración cerebral. Por ejemplo, en el síndrome de Williams se ha observado una reducción del córtex parietal asociada a dificultades numéricas, aunque desde el Neuroconstructivismo se plantea que dicha alteración podría ser consecuencia de experiencias atípicas con los estímulos numéricos a lo largo del desarrollo y no necesariamente una causa inicial.

El nivel de embodiment destaca la importancia del cuerpo en el desarrollo cognitivo. El cuerpo actúa como filtro de información, soporte físico y medio de interacción con el entorno. Un ejemplo significativo aparece en bebés con alto riesgo genético de presentar TEA. El retraso en la adquisición de la sedestación sin apoyo se relaciona con dificultades posteriores en el lenguaje, ya que estar sentado facilita el balbuceo, la exploración manual, la atención conjunta y el uso de gestos comunicativos. Este ejemplo refleja claramente cómo pequeñas variaciones iniciales pueden generar efectos en cascada sobre otras áreas del desarrollo.

Por último, el nivel de ensocialment resalta la influencia de la interacción social y familiar en el desarrollo infantil. Desde una visión transaccional, se entiende que niño y cuidadores se influyen mutuamente desde los primeros momentos de vida. En familias de niños con riesgo de trastornos del desarrollo, la preocupación y la percepción de posibles alteraciones pueden modificar los estilos de interacción parental. Por ejemplo, se ha observado que algunos padres adoptan estilos más directivos con bebés de alto riesgo de TEA, lo que puede afectar negativamente a la implicación social del niño. Sin embargo, también se reconoce la capacidad de las familias para desarrollar estrategias compensatorias y favorecer el desarrollo del menor.

En conclusión, el Neuroconstructivismo ofrece una visión compleja e integradora de los trastornos del desarrollo, situando el propio desarrollo como eje central de explicación. Frente a modelos reduccionistas y lineales, esta perspectiva defiende que las alteraciones evolutivas surgen de la interacción dinámica entre factores genéticos, cerebrales, corporales, experienciales y sociales. Los distintos niveles de organización permiten comprender cómo pequeñas diferencias iniciales pueden generar efectos en cascada que modifican la trayectoria evolutiva de la persona. De este modo, el Neuroconstructivismo proporciona un marco explicativo más amplio y comprensivo para entender tanto el desarrollo típico como el alterado.

Imagen. Nivel de ensocialment en el desarrollo.

Bibliografía:
  • Gutiérrez Bermejo, B. y Brioso Díez, A. (Coords.) (2020). Desarrollos diferentes. Sanz y Torres.
  • Martínez-Castilla P. (2025). Fundamentos del estudio de las alteraciones de desarrollo. UNED.


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