
La sociabilidad humana
se construye en gran medida a través de la pertenencia a grupos. Desde una
perspectiva psicológica, el grupo no solo cumple una función social, sino
también una función esencial para la supervivencia y el desarrollo individual.
En este contexto, conceptos como la interdependencia y la identificación social
resultan fundamentales para comprender cómo las personas se relacionan dentro
de los grupos y cómo estos influyen en su conducta y autoconcepto. A
continuación volvemos con la categoría de Aproximación
a la Psicología Social.
La sociabilidad a través del grupo [Psicología
Social]
Según Brewer (1997), la interdependencia es la
característica central del grupo psicológico. Esta se basa en la idea de que el
individuo no puede sobrevivir únicamente mediante sus propias capacidades,
habilidades y esfuerzos, sino que necesita de los esfuerzos y conductas de los
demás miembros del grupo. La interdependencia implica, por tanto, un alto grado de
organización y coordinación interna entre las personas que lo conforman.
Dicho proceso se apoya en complejos mecanismos cognitivos que permiten a los
individuos ajustar y sincronizar su comportamiento con el de los demás miembros
del grupo.
El complemento de la interdependencia es la identificación
social, entendida como el proceso mediante el cual la persona
incorpora a los miembros de su grupo dentro de su autoconcepto. Esto ocurre
cuando el individuo percibe y acepta su pertenencia a una categoría común
denominada endogrupo.
El endogrupo representa una comunidad basada en la cooperación y la confianza
recíproca, donde las personas esperan respeto, valoración positiva y claridad
respecto a las normas y reglas grupales.
Asimismo, los individuos tienden a atribuir a
su endogrupo un mayor valor y una mayor moralidad en comparación con los grupos
de no pertenencia, conocidos como exogrupos. Esta percepción lleva a considerar
al propio grupo como superior y moralmente mejor que aquellos a los que no se
pertenece. Sin embargo, es importante señalar que la relación entre la persona
y el grupo no siempre es positiva, ya que pueden surgir tensiones, conflictos o
efectos negativos derivados de la dinámica grupal.
En conclusión, la sociabilidad a través del grupo se fundamenta
en la interdependencia y la identificación social, procesos que permiten a los
individuos coordinar sus conductas y construir su identidad en relación con los
demás. Aunque el endogrupo ofrece seguridad, cooperación y sentido de
pertenencia, también puede generar comparaciones y valoraciones negativas hacia
los exogrupos. Por ello, la relación entre la persona y el grupo debe
entenderse como un fenómeno complejo, que puede tener tanto consecuencias
positivas como negativas en la vida social y psicológica del individuo.

Imagen. El endogrupo representa una comunidad de cooperación y confianza recíproca.
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