
La psicología del aprendizaje, como disciplina científica, se apoya en
una serie de principios filosóficos y metodológicos que hacen posible la
construcción del conocimiento científico. Estos presupuestos básicos, de
carácter metafísico y epistemológico, no pueden demostrarse empíricamente, pero
resultan indispensables para el desarrollo de la ciencia experimental. A continuación
se abordarán dichos supuestos y se profundiza especialmente en el papel del
método científico y el principio de falsación propuesto por Karl Popper en una
nueva entrada sobre los aspectos históricos de la Psicología del Aprendizaje.
Psicología del Aprendizaje como ciencia experimental [Psicología del
aprendizaje]
Toda ciencia parte de
ciertos presupuestos fundamentales que permiten su construcción. Entre ellos se
destacan tres
principios básicos.
- El principio ontológico de realismo, según el cual existe una realidad objetiva e independiente del conocimiento humano. Esta realidad tiene causas propias, aunque la ciencia aún no sea capaz de explicarlas completamente.
- El principio de legalidad, que sostiene que la realidad está regida por leyes naturales y presenta regularidades. Una de sus formulaciones más conocidas es el determinismo científico, que defiende que los fenómenos siguen reglas predeterminadas y que, si se conocieran completamente, permitirían predecir acontecimientos futuros y explicar los pasados.
- El principio gnoseológico o de inteligibilidad, que afirma que la realidad puede ser conocida y comprendida por el ser humano, lo que justifica la actividad científica como una empresa racional.
Muchos filósofos defienden
una concepción
crítica de la ciencia, según la cual el conocimiento científico no
es definitivo ni absolutamente seguro, sino hipotético y provisional. En este
marco se introduce el principio de falsación, formulado por Karl Popper, que sostiene que una
teoría es científica solo si puede ser refutada por la experiencia. De acuerdo
con esta perspectiva, las teorías no se verifican de manera definitiva, sino
que se aceptan provisionalmente mientras no sean refutadas por los hechos.
El trabajo del
científico, por tanto, no consiste en acumular confirmaciones, sino
en someter las teorías a pruebas rigurosas que intenten falsarlas. Un solo caso
contrario tiene más peso que múltiples observaciones confirmatorias. Este
planteamiento surge como respuesta a las limitaciones del inductivismo ingenuo,
que pretende formular leyes universales a partir de observaciones particulares,
lo cual resulta lógicamente insostenible.
En conclusión, la ciencia,
incluida la psicología del aprendizaje, se fundamenta en principios filosóficos
esenciales y en un método crítico que rechaza las certezas absolutas. El
principio de falsación de Popper se presenta como un criterio clave para
distinguir el conocimiento científico, destacando el carácter provisional, crítico
y revisable de las teorías científicas. De este modo, la ciencia avanza no
mediante la verificación definitiva de hipótesis, sino a través de su constante
cuestionamiento y contraste con la realidad.

Imagen. Karl Popper.
Bibliografía: Pellón
Suarez De Puga, R., Miguéns Vázquez, M., Orgaz Jiménez, C., Ortega Lahera, N. y
Pérez Fernández, V. (2014). Psicología del aprendizaje. UNED.
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