
Las necesidades y problemas sociales son
fenómenos inseparables de la vida en sociedad y reflejan desajustes colectivos
que afectan al bienestar común. En la siguiente entrada de Psicología Social Aplicada,
se analizarán qué son, los ámbitos en los cuales aparecen, algunos ejemplos,
barreras principales en los conflictos y su finalidad. En la siguiente entrada seguimos
introduciéndonos en la aplicación práctica de esta disciplina.
Necesidades y problemas sociales [Psicología Social Aplicada]
Las sociedades contemporáneas presentan de forma constante necesidades
y problemas sociales que requieren respuestas eficaces desde la Psicología
Social Aplicada. Esta disciplina se ocupa de analizar cómo piensan, sienten y
actúan las personas en relación con otras personas, grupos e instituciones, con
el objetivo de mejorar el bienestar individual y colectivo. Las necesidades sociales pueden aparecer en distintos niveles: grupal, interpersonal, societal e
intrapersonal, afectando tanto a individuos como a comunidades enteras.
Además, muchos de los grandes desafíos
actuales —como la discriminación, el racismo, el sexismo, la migración, la
violencia o la corrupción— tienen una base claramente social, por lo que su
comprensión y solución exige intervenir sobre actitudes, valores, conductas y
dinámicas colectivas. En este contexto, la Psicología Social Aplicada adquiere
un papel esencial en la detección, análisis e intervención sobre estas problemáticas.
Las necesidades sociales pueden surgir en diferentes ámbitos, siguiendo los dominios señalados por Sapsford
(1998):
- Dominio grupal: mejorar el rendimiento de un equipo deportivo o la cohesión de un grupo de trabajo.
- Dominio interpersonal: mejorar la comunicación entre personal sanitario y pacientes.
- Dominio societal: analizar el clima emocional de un país en crisis económica.
- Dominio intrapersonal: modificar actitudes hacia tratamientos médicos o psicológicos.
Aunque a veces se usan como sinónimos, necesidad social y problema social no significan exactamente lo mismo. La necesidad social puede entenderse como el antecedente del
problema social. Una necesidad se convierte en problema cuando persiste en el
tiempo, genera conductas desadaptativas o no se resuelve mediante las
actuaciones emprendidas.
Los problemas sociales, a diferencia de los problemas
individuales, tienen su origen en condiciones sociales desadaptativas y en
comportamientos disfuncionales aprendidos socialmente. Su solución exige
cambios en estilos de vida, creencias, normas y relaciones sociales.
Para que una situación sea reconocida como
necesidad social deben cumplirse dos condiciones:
- Que un grupo concreto de ciudadanos la defina como necesidad.
- Que la sociedad legitime esa demanda y asuma la responsabilidad de solucionarla.
Esto puede traducirse en respuestas informales (movimientos ciudadanos, acción colectiva) o formales (leyes, instituciones, políticas
públicas). Un ejemplo sería la respuesta social e institucional frente a los
insultos racistas en el fútbol.
Según Sullivan
et al. (1980), existe un problema social cuando:
- Hay consenso amplio en que una situación constituye un problema.
- Se identifican los grupos sociales que lo definen.
- Se diferencian sus valores respecto a otros grupos.
- Se distingue claramente de los problemas individuales.
Tanto necesidades como problemas sociales son construcciones sociales, es decir, dependen de cómo una sociedad interpreta una situación en un
momento histórico concreto. Por ello están ligados al contexto, los valores
predominantes y las circunstancias culturales.
Ejemplos actuales de problemas sociales. En la actualidad
destacan múltiples ejemplos:
- Conflicto palestino-israelí.
- Ataques armados indiscriminados en Estados Unidos.
- Crisis migratorias internacionales.
- Discriminación racial y xenofobia.
- Problemas de acogida de migrantes, como ocurre en Canarias con la llegada de personas a El Hierro.
En el caso de la migración, aparecen problemas de:
- Discriminación en la sociedad receptora.
- Aculturación en las personas migrantes, que deben adaptarse a una nueva cultura sin perder la propia identidad.
Del problema social al conflicto. Un problema social puede transformarse
en conflicto cuando no se encuentra solución y los grupos implicados consideran
incompatibles sus intereses. Bar-Tal
et al. (2013) analizan los llamados conflictos intratables, caracterizados por su larga duración y gran dificultad de resolución.
Barreras principales en los conflictos intratables
- Valores protegidos. Son valores no negociables por su significado trascendental para el grupo (justicia, paz, religión, símbolos sagrados, territorios simbólicos). Renunciar a ellos supondría amenazar la identidad grupal.
- Identidad social. Cuando la pertenencia grupal se vuelve prioritaria sobre la identidad individual, las personas actúan como miembros del grupo. Elementos como lengua, religión, cultura o territorio fortalecen esta identidad.
- Necesidades básicas. Muchos conflictos implican necesidades esenciales: Seguridad; Recursos económicos; Poder; Autoestima; Reconocimiento; Autodeterminación; Comunicación de ideas y creencias.
- Creencias sociales compartidas. Se crean narrativas sesgadas sobre la historia del conflicto que justifican la posición propia y deslegitiman al adversario. Bar-Tal lo denomina Ethos societal.
- Amenaza percibida y emociones negativas. El miedo, la ansiedad y la angustia aumentan la atención hacia amenazas y dificultan soluciones racionales. Predomina el llamado sesgo de negatividad.
- Habituación al conflicto. La sociedad puede acostumbrarse al conflicto permanente, percibiendo incluso la paz como algo incierto o arriesgado.
- Beneficios del conflicto. Algunos grupos obtienen ventajas materiales o políticas del mantenimiento del conflicto (industria armamentística, poder militar, liderazgo político).
- Costes humanos acumulados. Las pérdidas humanas incrementan el dolor, el resentimiento y la implicación emocional, dificultando la reconciliación.
Papel de la Psicología Social Aplicada. La Psicología Social
Aplicada interviene en estos procesos mediante:
- Cambio de actitudes y prejuicios.
- Mejora de la convivencia intergrupal.
- Diseño de campañas sociales.
- Mediación y resolución de conflictos.
- Promoción de conductas prosociales.
- Fomento del bienestar y la calidad de vida.
- Evaluación de políticas sociales.
Su finalidad es ofrecer soluciones útiles y
científicamente fundamentadas respetando los valores sociales.
En conclusión, las necesidades y problemas sociales son fenómenos inseparables de la vida en sociedad y reflejan desajustes
colectivos que afectan al bienestar común. No dependen solo de hechos
objetivos, sino también de cómo la sociedad los interpreta, legitima y decide
afrontarlos. Cuando no se resuelven adecuadamente, pueden transformarse en
conflictos prolongados y difíciles de superar.
Ante esta realidad, la Psicología Social
Aplicada desempeña una función esencial al analizar las relaciones entre personas
y grupos, comprender el origen de los problemas y diseñar intervenciones
eficaces. Su objetivo último es contribuir a sociedades más
justas, cohesionadas y orientadas a la calidad de vida de todos sus miembros.

Bibliografía. Nouvilas-Pallejà, E., Perez-Garín D. y Laguía
González A. (2026). Manual de Psicología Social Aplicada. Editorial Sanz y
Torres.
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