
La
medición psicológica constituye un pilar fundamental para el desarrollo de la
Psicología como ciencia. Durante mucho tiempo, la imposibilidad de medir lo
psicológico fue uno de los principales argumentos para negar su carácter
científico. Sin embargo, la aceptación de la medición permitió a la Psicología
describir, explicar y predecir fenómenos, contrastar hipótesis empíricamente y
consolidar su estatus científico, en estrecha relación con el desarrollo de la Psicometría. A continuación, se aborda la
medición psicológica, en una nueva entrada centrada a la Introducción a la psicometría.
La medición psicológica [Psicometría]
La medición,
según Nunnally, consiste en asignar números a los atributos de los objetos y no
a los objetos en sí, lo que implica un proceso de abstracción. En Psicología,
esta tarea resulta especialmente compleja porque la mayoría de las variables de
interés —como la inteligencia, la personalidad o las actitudes— no son
directamente observables. Estos atributos psicológicos son constructos teóricos
o variables latentes que deben inferirse a partir de conductas observables.
Para afrontar esta
dificultad, la medición psicológica se basa en la utilización de indicadores:
conductas observables que se consideran representativas del constructo que se
desea medir. Así, por ejemplo, la inteligencia no se mide directamente, sino a
través del desempeño del individuo en determinadas tareas diseñadas para
reflejar dicho constructo. A partir de estas mediciones, se realizan inferencias
sobre el grado en que una persona posee la característica evaluada.
Históricamente, la medición de
variables psicológicas fue cuestionada por su menor precisión en
comparación con las mediciones físicas. No obstante, los avances teóricos y
metodológicos han permitido justificar su estatus científico al mismo nivel,
aunque reconociendo sus limitaciones. Tradicionalmente, la calidad de las
medidas se evaluó mediante los conceptos de fiabilidad (estimación del error de
medida) y validez (capacidad para explicar y predecir fenómenos relevantes).
Otro problema
relevante es el de las unidades de medida. A diferencia de las
ciencias físicas, en Psicología las puntuaciones no se interpretan mediante
unidades absolutas, sino a través de dos enfoques principales: la
interpretación normativa, que compara el resultado de un individuo con el de un
grupo de referencia, y la interpretación criterial, que contrasta las
puntuaciones con un criterio previamente establecido.
Finalmente, la complejidad de
la medición psicológica se comprende mejor si se considera que la
conducta humana surge de la interacción entre una base neurobiológica y un
entorno sociocultural, lo que añade variabilidad y dificultad al proceso de
medición.
En conclusión, la medición
psicológica es una tarea compleja pero imprescindible para la
Psicología científica. Aunque las variables psicológicas no pueden medirse de
forma directa, el uso de indicadores conductuales, junto con procedimientos
rigurosos de fiabilidad y validez, permite obtener medidas científicamente
justificadas. Gracias a estos avances, la Psicología ha logrado desarrollar
instrumentos útiles para describir, explicar y predecir la conducta humana,
consolidando así su base científica y el papel central de la Psicometría en su
desarrollo.

Imagen. La medición psicológica es imprescindible para la Psicología científica.
Bibliografía: Barbero M. I.; Holgado F. P. y Vila, E (2015).
Psicometría (manual y formulario). Sanz y Torres, S. L.
Puedes volver a la Introducción a la Psicometría sobre Psicometría en el siguiente enlace:







0 comentarios:
Publicar un comentario