21 feb 2026

El tiempo fuera de reforzamiento [Conducta y terapia cognitiva]

Las técnicas que permiten consolidar las conductas ya existentes o instaurar conductas nuevas se basan en la utilización del refuerzo, el cual presenta además un efecto emocional positivo y permite establecer vínculos afectivos. En la siguiente entrada seguimos con técnicas para el desarrollo de conductas abordando la técnica del tiempo fuera de reforzamiento, en una nueva entrada de Conducta y Terapia cognitiva.


El tiempo fuera de reforzamiento [Conducta y terapia cognitiva]

Anteriormente vimos que existen una serie de técnicas de reducción de conductas, las cuales pueden ser de menor a mayor intrusividad. Pueden ser las siguientes: extinción, reforzamiento diferencial, costo de respuesta, tiempo fuera y sobrecorrección. A continuación se abordará la tercera de ellas.

El Tiempo Fuera de Reforzamiento (TFR) es una técnica de modificación de conducta utilizada principalmente en el ámbito educativo y clínico infantil. Su objetivo es reducir conductas inadecuadas mediante la retirada temporal del acceso a los estímulos que refuerzan dicha conducta. Se trata de una intervención planificada que debe aplicarse de forma sistemática y cuidadosa para que resulte eficaz y no genere efectos negativos.

El TFR consiste en retirar a la persona de la situación en la que está obteniendo reforzamiento, o bien retirar los estímulos reforzantes del entorno, de manera contingente a la conducta que se desea disminuir. Para su correcta aplicación es necesario seguir una serie de pasos:

En primer lugar, se deben identificar los estímulos reforzadores que mantienen la conducta, priorizando los más relevantes. Después, hay que comprobar que es posible retirar a la persona del ambiente reforzante o modificar dicho entorno. También es fundamental especificar claramente las condiciones de aplicación de la técnica.

Durante el TFR no debe aplicarse ningún tipo de reforzamiento, y es necesario contar con un ambiente alternativo que sea aburrido, pero nunca aversivo. El niño debe permanecer en ese lugar durante un tiempo determinado, que comienza a contar una vez cesa la conducta inadecuada. Para establecer la duración se utiliza la regla de un minuto por año de edad, con un máximo de diez minutos.

Existen además algunas consideraciones importantes: el TFR debe aplicarse de forma inmediata, sistemática y contingente, y siempre acompañado de programas de reforzamiento de conductas alternativas. No debe utilizarse si la situación resulta aversiva para el niño ni para reducir conductas autorreforzantes. Al inicio pueden aparecer respuestas inadecuadas como gritos o agresiones, y el tiempo solo comenzará a contarse cuando estas finalicen. Asimismo, es recomendable modificar el ambiente donde aparece la conducta problema.

Entre sus ventajas destaca que puede aplicarse incluso cuando no se controlan todos los reforzadores, a diferencia de la extinción. Sin embargo, también presenta inconvenientes, como la reaparición de la conducta inadecuada al volver al entorno habitual y la posible interferencia con conductas deseables, como situaciones de aprendizaje. 

En conclusión, el Tiempo Fuera de Reforzamiento es una técnica útil para la reducción de conductas problemáticas cuando se aplica de manera adecuada y planificada. Su eficacia depende del correcto control del entorno, la aplicación sistemática y el acompañamiento con estrategias de reforzamiento positivo de conductas alternativas. No obstante, debe emplearse con cautela, valorando sus limitaciones y evitando su uso en contextos o conductas para las que no resulta apropiado.

Imagen. El TFR reduce conductas inadecuadas mediante la retirada temporal del acceso a los estímulos que refuerzan dicha conducta.


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