
Las técnicas que
permiten consolidar las conductas ya existentes o instaurar conductas nuevas se
basan en la utilización del refuerzo, el cual presenta además un efecto
emocional positivo y permite establecer vínculos afectivos. En la siguiente
entrada seguimos con técnicas para el desarrollo de conductas abordando la técnica del tiempo fuera de reforzamiento, en una
nueva entrada de Conducta y Terapia
cognitiva.
El tiempo fuera de reforzamiento [Conducta y terapia cognitiva]
Anteriormente
vimos que existen una serie de técnicas
de reducción de conductas, las cuales pueden ser de menor a mayor
intrusividad. Pueden ser las siguientes: extinción, reforzamiento diferencial, costo de respuesta, tiempo fuera y sobrecorrección. A continuación se
abordará la tercera de ellas.
El Tiempo
Fuera de Reforzamiento (TFR) es una técnica de modificación de conducta utilizada
principalmente en el ámbito educativo y clínico infantil. Su objetivo es reducir conductas inadecuadas mediante la
retirada temporal del acceso a los estímulos que refuerzan dicha conducta. Se
trata de una intervención planificada que debe aplicarse de forma sistemática y
cuidadosa para que resulte eficaz y no genere efectos negativos.
El TFR
consiste en retirar a la persona de la situación en la
que está obteniendo reforzamiento, o bien retirar los estímulos reforzantes del entorno, de manera
contingente a la conducta que se desea disminuir. Para su correcta aplicación
es necesario seguir una serie de pasos:
En primer
lugar, se deben identificar los estímulos reforzadores que mantienen la conducta, priorizando los
más relevantes. Después, hay que comprobar que es posible retirar
a la persona del ambiente reforzante o modificar dicho entorno. También es fundamental especificar
claramente las condiciones de aplicación de la técnica.
Durante
el TFR no debe aplicarse ningún tipo de reforzamiento, y es necesario contar con un ambiente
alternativo que sea
aburrido, pero nunca aversivo. El niño debe permanecer en ese lugar durante un
tiempo determinado, que comienza a contar una vez cesa la conducta
inadecuada. Para
establecer la duración se utiliza la regla de un minuto por año de edad, con un máximo de diez minutos.
Existen
además algunas consideraciones importantes: el TFR debe aplicarse de forma
inmediata, sistemática y contingente, y siempre acompañado de programas de reforzamiento de conductas
alternativas. No debe utilizarse si la situación resulta aversiva para el niño
ni para reducir conductas autorreforzantes. Al inicio pueden aparecer
respuestas inadecuadas como gritos o agresiones, y el tiempo solo comenzará a
contarse cuando estas finalicen. Asimismo, es recomendable modificar
el ambiente donde aparece
la conducta problema.
Entre sus
ventajas destaca
que puede aplicarse incluso cuando no se controlan todos los reforzadores, a
diferencia de la extinción. Sin embargo, también presenta inconvenientes, como la reaparición de la conducta
inadecuada al volver al entorno habitual y la posible interferencia con
conductas deseables, como situaciones de aprendizaje.
En
conclusión, el Tiempo Fuera de Reforzamiento es una técnica útil para la reducción de conductas problemáticas cuando se aplica de manera
adecuada y planificada. Su eficacia depende del
correcto control del entorno, la aplicación sistemática y el acompañamiento
con estrategias de reforzamiento positivo de conductas alternativas. No
obstante, debe emplearse con cautela, valorando sus limitaciones y evitando su
uso en contextos o conductas para las que no resulta apropiado.

Imagen. El TFR reduce conductas inadecuadas mediante la retirada temporal del acceso a los estímulos que refuerzan dicha conducta.
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