10 ene 2026

Intolerancia a la lactosa [Nutrición y alimentación]

Las intolerancias digestivas a los hidratos de carbono pueden ser congénitas o adquiridas como consecuencia de otras enfermedades intestinales. Entre ellas destacan las relacionadas con la mala absorción de glucosa, fructosa, galactosa y lactosa, siendo esta última la más frecuente. Debido a su elevada prevalencia, la intolerancia a la lactosa representa un importante problema de salud nutricional a nivel mundial. En la siguiente entrada se abordará la intolerancia a este hidrato en una nueva entrada de Nutrición y alimentación.


Intolerancia a la lactosa [Nutrición y alimentación]

La intolerancia a la lactosa se produce cuando el organismo presenta una cantidad insuficiente de lactasa, la enzima encargada de descomponer la lactosa —un disacárido formado por glucosa y galactosa— en el intestino delgado para su correcta absorción. Cuando este proceso no se realiza adecuadamente, la lactosa pasa al intestino grueso, donde es fermentada por la flora intestinal, provocando síntomas como náuseas, diarrea, gases, calambres e hinchazón abdominal.

Esta intolerancia puede ser congénita o desarrollarse con el paso del tiempo, ya que la producción de lactasa suele disminuir con la edad. Afecta aproximadamente al 75% de la población mundial, aunque su incidencia varía según la raza y la edad. Es especialmente común en poblaciones asiáticas, donde alcanza hasta el 90%, y también en grupos africanos, hispánicos y del sur de la India. En España, entre el 19% y el 28% de la población presenta intolerancia a la lactosa.

La lactosa está presente principalmente en productos lácteos, como leche, quesos, mantequilla, helados y postres lácteos, pero también puede encontrarse en numerosos alimentos procesados, como pasteles, bollería, galletas, fiambres, puré de patatas, precocinados, cereales enriquecidos, sopas instantáneas y salsas como la bechamel.

En resumen, la intolerancia a la lactosa es una alteración digestiva muy común que puede afectar significativamente a la calidad de vida de quienes la padecen. Su alta prevalencia y la amplia presencia de lactosa en la alimentación diaria hacen fundamental un correcto diagnóstico y una adecuada educación nutricional. Conocer los alimentos que contienen lactosa y adaptar la dieta permite controlar los síntomas y mantener una alimentación equilibrada sin comprometer la salud.

 Imagen. Productos que contienen lactosa.

Bibliografía: Arasa Gil, M. (2005). Manual de nutrición deportiva. Paidotribo.


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