16 jul 2026

Los músculos accesorios del diafragma [Yoga]

Aunque el diafragma es el principal músculo de la respiración, no actúa de forma aislada. El proceso respiratorio requiere la participación coordinada de numerosos músculos que colaboran para modificar el volumen de la caja torácica y de la cavidad abdominal. Estos músculos, denominados músculos accesorios de la respiración, intervienen estabilizando determinadas estructuras o produciendo movimientos específicos de las costillas, el abdomen y el tórax, permitiendo que la respiración se adapte a las necesidades del organismo. Volvemos con una nueva entrada de yoga abordando el papel del diafragma y los músculos accesorios en la respiración.


Los músculos accesorios del diafragma [Yoga]

Los músculos accesorios pueden participar tanto en la inspiración como en la espiración, dependiendo de la función que desempeñen y del patrón respiratorio que se esté utilizando. En la respiración de predominio abdominal, los músculos que rodean la caja torácica estabilizan el origen del diafragma para que este pueda descender y expandir la cavidad torácica. En cambio, cuando predomina la respiración costal o torácica, son principalmente los músculos abdominales los que estabilizan el tendón central del diafragma, permitiendo que la contracción del músculo eleve las costillas y expanda el tórax.

Entre los principales músculos accesorios destacan los intercostales, situados entre las costillas. Los intercostales externos participan principalmente en la inspiración al favorecer el ascenso y la expansión de la caja torácica, mientras que los intercostales internos contribuyen sobre todo a la espiración, acercando las costillas entre sí y disminuyendo el volumen torácico. Su acción no consiste en separar o juntar las costillas de forma aislada, sino en facilitar el deslizamiento coordinado entre ellas, permitiendo que la caja torácica cambie de forma durante la respiración.

La musculatura abdominal también desempeña un papel fundamental. El abdomen puede entenderse como una cavidad rodeada por músculos y llena de vísceras prácticamente incomprensibles. Cuando el diafragma se contrae durante la inspiración, los músculos abdominales deben relajarse para permitir el desplazamiento de las vísceras y el abultamiento de la pared abdominal. Si estos músculos permanecen contraídos, el descenso del diafragma se dificulta y la inspiración resulta menos eficaz.

Dentro de este grupo, el transverso del abdomen es el músculo con mayor influencia sobre la respiración. Sus fibras horizontales se entrecruzan perpendicularmente con las fibras verticales del diafragma, formando un sistema complementario que regula la presión abdominal y estabiliza el tronco. Esta disposición convierte al transverso en un auténtico antagonista funcional del diafragma durante la inspiración, aunque ambos colaboran para mantener el equilibrio entre la estabilidad corporal y la ventilación.

Las capas más superficiales de la pared abdominal, representadas por los oblicuos interno y externo, presentan una continuidad anatómica con la musculatura intercostal. El oblicuo externo se relaciona funcionalmente con los intercostales externos, mientras que el oblicuo interno lo hace con los intercostales internos. Esta continuidad demuestra que la musculatura del abdomen y la del tórax forman un único sistema funcional cuya misión es controlar la expansión y la reducción del volumen torácico durante el ciclo respiratorio.

Además de estos músculos, existen otros grupos musculares del cuello, el tórax y la espalda que pueden actuar como accesorios, especialmente cuando aumenta la demanda ventilatoria, como ocurre durante el ejercicio intenso o en situaciones de dificultad respiratoria. Entre ellos se encuentran músculos como los escalenos, el esternocleidomastoideo, el pectoral menor, el serrato anterior y algunos músculos de la espalda. Su función consiste en elevar o estabilizar las costillas para incrementar la expansión de la caja torácica. Sin embargo, estos músculos son menos eficientes que el diafragma y los intercostales, ya que originalmente están diseñados para movilizar el cuello, la cintura escapular o los miembros superiores, y necesitan que estas regiones permanezcan estables para poder colaborar eficazmente en la respiración.

Por este motivo, una respiración eficiente depende de que la musculatura accesoria actúe únicamente cuando sea necesario. Un exceso de tensión o una participación constante de estos músculos aumenta el gasto energético y suele asociarse a patrones respiratorios menos eficaces. En cambio, cuando el diafragma puede desempeñar su función principal con libertad y los músculos accesorios intervienen solo como apoyo, la respiración resulta más económica, coordinada y funcional.

En conclusión, los músculos accesorios de la respiración complementan la acción del diafragma y permiten adaptar la ventilación a las diferentes necesidades del organismo. Los intercostales regulan el movimiento de las costillas, la musculatura abdominal controla la presión y la movilidad de las vísceras, y los músculos del cuello y la espalda proporcionan ayuda adicional cuando aumenta el esfuerzo respiratorio. La coordinación entre todos ellos garantiza una respiración eficaz, mientras que el predominio excesivo de la musculatura accesoria suele reflejar un patrón respiratorio menos eficiente. Por ello, el objetivo de una respiración saludable es que el diafragma mantenga su papel protagonista y que el resto de los músculos actúe únicamente como soporte cuando las circunstancias lo requieran.


Bibliografía: Kaminoff, L. (2008). Anatomía del Yoga. Madrid: Tutor.


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