2 may 2026

El modelo de Richman y Leary [Psicología Social]

Los motivos sociales son procesos psicológicos que impulsan a las personas a pensar, sentir y actuar en función de su relación con los demás. Su objetivo principal es lograr la aceptación social, lo que los convierte en un elemento clave para desenvolverse en la vida social. Desde la Psicología Social, Richman y Leary proponen un modelo para explicar estos motivos y su influencia en el comportamiento humano. A continuación volvemos con la categoría de Aproximación a la Psicología Social.



El modelo de Richman y Leary [Psicología Social]

El modelo de Richman y Leary (2009) se centra en el análisis de las consecuencias psicológicas del rechazo social, especialmente en relación con la necesidad fundamental de pertenencia. Al igual que otros autores como Kip Williams, estos investigadores destacan el impacto de los eventos interpersonales negativos, como el rechazo, la crítica o la exclusión, sobre el pensamiento, la emoción y la conducta.

Sin embargo, su propuesta se diferencia por considerar que el motivo de pertenencia es el eje central, subordinando a este otras necesidades como la autoestima o el control. Su principal aportación es la identificación de los “sentimientos heridos” como la emoción clave que surge cuando las personas perciben una amenaza a su valor relacional.

Según el modelo, los eventos interpersonales negativos generan una percepción de devaluación personal, provocando una emoción específica: los sentimientos heridos. Estos no constituyen una mezcla de emociones, sino una experiencia emocional unitaria asociada a sentirse rechazado, no querido o poco valorado. Aunque pueden ir acompañados de una disminución de la autoestima, se consideran una respuesta emocional distintiva.

A partir de esta experiencia emocional, pueden surgir tres tipos principales de reacciones:

  • Conductas prosociales o reparadoras (sociópetas). La persona busca restablecer su pertenencia mediante el aumento del contacto social, intentando reparar la relación o encontrar apoyo en otras personas.
  • Conductas antisociales o agresivas. El rechazo puede generar ira y comportamientos agresivos, motivados por el dolor emocional, la frustración o la necesidad de recuperar control o atención.
  • Evitación o retirada social. La persona evita tanto a quien la rechazó como a posibles fuentes futuras de rechazo, creando barreras para protegerse de nuevos sentimientos heridos.

El tipo de reacción dependerá de cómo la persona interprete la situación de rechazo. En este sentido, Richman y Leary destacan varios factores clave:

  • Percepción de injusticia: el rechazo injustificado favorece respuestas de ira.
  • Expectativas de reparación: si se percibe posible recuperar la relación, aumentan las conductas prosociales.
  • Valor de la relación: cuanto más importante sea la relación, mayor será el esfuerzo por restaurarla.
  • Disponibilidad de alternativas: la existencia de otras relaciones reduce el impacto del rechazo.
  • Cronicidad del rechazo: el rechazo prolongado favorece la retirada y puede afectar a la salud.
  • Costes percibidos: cuanto mayores sean las pérdidas asociadas al rechazo, mayor será la motivación por repararlo.

Además, el modelo resalta los mecanismos que facilitan las conductas reparadoras. Tras el rechazo, las personas aumentan su sensibilidad a señales sociales, mejoran su interpretación de expresiones emocionales y buscan activamente información sobre su valor relacional. También influyen diferencias individuales en la necesidad de pertenencia, así como la búsqueda de apoyo social o la identificación con grupos, especialmente en contextos de discriminación.

En conclusión, el modelo de Richman y Leary ofrece una visión profunda del rechazo social al situar la necesidad de pertenencia como eje central de la experiencia humana. Su principal contribución es la conceptualización de los sentimientos heridos como una emoción específica y fundamental ante la amenaza del valor relacional. A partir de esta emoción, las personas pueden responder de formas diversas —prosociales, agresivas o evitativas— en función de cómo interpreten la situación. En conjunto, este enfoque subraya la importancia crucial de las relaciones sociales para el bienestar psicológico, destacando que la pertenencia no solo es una necesidad básica, sino también un motor clave del comportamiento humano.

Imagen. Los eventos interpersonales negativos pueden generar reacciones como la evitación.   


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