22 abr 2026

La dislalia orgánica y sus tipos [Bases orgánicas de la Audición y del Lenguaje]

Volvemos con la Mención en Audición y Lenguaje comentando una alteración del habla que afecta a la articulación, concretamente, la dislalia orgánica. A continuación seguimos ampliando la información sobre Bases Orgánicas de la Audición y el Lenguaje centrándonos en esta necesidad.


La dislalia orgánica y sus tipos [Bases orgánicas de la Audición y del Lenguaje]

Anteriormente vimos que las dislalias hacen referencia a los retrasos o trastornos del habla, en los que se encuentran dificultades para la producción (articulación) o combinación de uno o varios fonemas de la lengua. Encontramos varios tipos, pero nos centraremos en la dislalia orgánica.

La dislalia orgánica es un trastorno de la articulación del habla causado por alteraciones físicas o anatómicas en los órganos que intervienen en la pronunciación, como los labios, la lengua, el paladar o la mandíbula. Estas dificultades pueden afectar la correcta emisión de los sonidos del lenguaje y, en muchos casos, requieren tratamiento médico, quirúrgico o logopédico.

Entre las principales causas de dislalia orgánica se encuentra el labio leporino, un defecto congénito que provoca una hendidura en el labio superior y, en ocasiones, también en el paladar. Su gravedad puede variar desde una pequeña abertura hasta una fisura que llega a la nariz, dificultando la articulación.

Otra alteración frecuente es el frenillo labial superior hipertrófico, que aparece cuando el frenillo del labio superior separa los incisivos superiores, generando problemas en la pronunciación.

La fisura del labio inferior también puede ocasionar alteraciones articulatorias, aunque suele presentar buen pronóstico tras una intervención quirúrgica.

La mandíbula inferior prognática consiste en un crecimiento excesivo de la mandíbula inferior, lo que produce una mala oclusión entre los maxilares y dificulta el habla.

El frenillo lingual corto o anquiloglosia limita los movimientos de la lengua al extenderse desde la punta hasta el suelo de la boca, provocando trastornos en la articulación de ciertos sonidos.

Por último, el paladar ojival es una deformación del paladar duro asociada con hábitos como el uso prolongado del chupete, biberón o chuparse el dedo. Esta alteración estrecha la arcada dentaria y dificulta la correcta pronunciación de los fonemas.

En conclusión, la dislalia orgánica engloba diversas alteraciones anatómicas que afectan directamente al habla. La detección temprana y el tratamiento adecuado son fundamentales para mejorar la articulación y favorecer un desarrollo comunicativo normal. La intervención conjunta de especialistas médicos, odontológicos y logopédicos suele ser clave para lograr una evolución positiva.

 Imagen. La mandíbula inferior prognática es un ejemplo de dislalia orgánica.


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