
El aumento de la
esperanza de vida en las sociedades modernas ha desplazado el interés desde la
mera supervivencia hacia la calidad de los años vividos. En este contexto, la
calidad de vida relacionada con la salud (CDVRS) surge como un concepto clave
para comprender cómo las condiciones de salud influyen en el bienestar físico,
psicológico y social de las personas. No resulta suficiente prolongar la vida
si esta se desarrolla en condiciones de dolor, sufrimiento o limitaciones
severas, lo que convierte a la calidad de vida en un objetivo prioritario de la
atención sanitaria (Manidi y Dafflon-Arvanitou, 2002). En la siguiente entrada
seguimos con la Contextualización de la AF en un nuevo contenido sobre la Actividad
Física y calidad de vida.
La calidad de vida relacionada con la salud [AF
y calidad de vida]
El concepto de salud ha evolucionado desde una
visión exclusivamente biomédica hacia un enfoque biopsicosocial, que incorpora
dimensiones psicológicas, sociales, culturales y económicas. Esta evolución
pone de manifiesto la necesidad de medir la calidad de vida, entendida como un
constructo dinámico y multidimensional (Tuesca, 2005).
La calidad de vida (CDV) comenzó a estudiarse
formalmente a partir de los años sesenta, con un notable desarrollo en la
década de los ochenta (Padilla, 2005). Desde una perspectiva global, la CDV se
relaciona con el bienestar general, la satisfacción con la vida, la percepción
personal de las experiencias y la coherencia entre expectativas y logros. No
obstante, muchos de estos aspectos exceden el ámbito estrictamente sanitario.
La calidad de vida relacionada con la salud (CDVRS)
se centra específicamente en el impacto que la salud, la enfermedad y los
tratamientos tienen sobre la vida cotidiana del individuo. Según Padilla
(2005), este concepto enfatiza representaciones multidimensionales del
funcionamiento físico, psicológico y social, así como la satisfacción con el
desempeño, el control de la enfermedad y las percepciones subjetivas del estado
de salud. La CDVRS es altamente subjetiva: personas con estados de salud
similares pueden experimentar niveles de calidad de vida muy distintos (Testa y
Simonson, 1996).
Diversos autores han contribuido a definir
este constructo. Dubois (1976) la concibió como la satisfacción con las
actividades diarias; Hörnquist (1990) como una percepción global de bienestar;
y Gill y Feinstein (1994) como la forma en que las personas perciben y
reaccionan ante su estado de salud y otros aspectos no médicos de su vida. En
conjunto, la calidad de vida se entiende como un sistema de dimensiones interrelacionadas:
física, psicológica, social, cognitiva y, posteriormente, espiritual (Viana,
1994; Padilla, 2005).
La relevancia de la CDVRS es especialmente
evidente en las enfermedades
crónicas, donde el objetivo principal no es la supervivencia
inmediata, sino el mantenimiento del bienestar y la funcionalidad a largo plazo
(McNeil, Weichselbaum y Pauker, 1981; Marchesini et al., 2001). En las últimas
décadas, la medición de la CDVRS se ha consolidado como una herramienta
esencial en la investigación clínica, la evaluación de tratamientos, la
planificación de recursos sanitarios y la mejora de la relación médico-paciente
(Guyatt et al., 1989; Deyo, 1991; WHOQOL, 1993).
Actualmente existen numerosos instrumentos de
evaluación, tanto genéricos como específicos de enfermedades, que
permiten medir distintas dimensiones de la CDVRS. Estas dimensiones incluyen la
función física, psicológica, social, cognitiva, el rol social, los síntomas, la
percepción de la salud y otros aspectos específicos como el sueño, el dolor, la
energía, la función sexual y la satisfacción con la vida (Badia y Lizán, 2003).
Muchos de estos cuestionarios han sido traducidos y validados para su uso en
España, lo que facilita su aplicación clínica y epidemiológica.
En conclusión, la calidad de vida relacionada con la salud
constituye un concepto fundamental para comprender el impacto real de la salud
y la enfermedad en la vida de las personas. Su carácter multidimensional y
subjetivo permite una valoración más integral del individuo, superando los límites
de los indicadores biomédicos tradicionales. En un contexto de envejecimiento
poblacional y aumento de las enfermedades crónicas, la CDVRS se consolida como
un eje central de la práctica clínica, la investigación y la planificación
sanitaria, orientando las intervenciones no solo a prolongar la vida, sino a
mejorar su calidad.

Bibliografía
- Gill, T. M., & Feinstein, A. R. (1994). A critical appraisal of the quality of quality-of-life measurements. JAMA, 272(8), 619–626.
- McNeil, B. J., Weichselbaum, R., & Pauker, S. G. (1981). Tradeoffs between quality and quantity of life in laryngeal cancer. New England Journal of Medicine, 305(17), 982–987.
- Padilla, G. V. (2005). Calidad de vida relacionada con la salud: Conceptos y medidas. En J. R. Ayuso-Mateos (Ed.), Calidad de vida en la práctica clínica (pp. 15–38). Madrid: Aula Médica.
- Testa, M. A., & Simonson, D. C. (1996). Assessment of quality-of-life outcomes.
- World Health Organization Quality of Life Group. (1993). Study protocol for the World Health Organization project to develop a Quality of Life assessment instrument (WHOQOL). Quality of Life Research, 2(2), 153–159.
Puedes volver a nuestra sección de Contextualización de la AF correspondientes a Actividad física y calidad de vidad:







0 comentarios:
Publicar un comentario