
El entrenador cumple un
papel central en el deporte, especialmente en edades formativas. Su labor va
mucho más allá de enseñar técnicas o tácticas: influye en el desarrollo
deportivo, personal y emocional de los jóvenes. El impacto del deporte
dependerá en gran medida de cómo el entrenador gestione su responsabilidad, su
poder, su influencia y las decisiones que tome a lo largo del proceso, pero ¿es
tan fácil como parece ser entrenador de jóvenes deportistas? A continuación, se aborda la responsabilidad del entrenador con
jóvenes en una nueva entrada de Psicología
deportiva.
La responsabilidad
del entrenador de jóvenes deportistas [Psicología deportiva]
El entrenador es el principal responsable de
organizar y conducir la actividad deportiva. Su competencia en los aspectos
físicos, técnicos y tácticos favorece el progreso del deportista y repercute
directamente en su motivación, autoconfianza, satisfacción y continuidad en el
deporte. Los buenos
entrenadores saben exigir en la medida adecuada, transmitir valores,
potenciar fortalezas y corregir debilidades, preparando a los jóvenes no solo
para el deporte, sino también para la vida.
El grado de poder del entrenador varía según el
deporte, el club y la relación con los padres. En deportes como el tenis, donde
los padres contratan directamente al entrenador, su autoridad puede verse
condicionada. En deportes de equipo como el fútbol, el club suele otorgarle
mayor autonomía. Este poder es clave para el buen funcionamiento de la
actividad, siempre que se ejerza con responsabilidad. La falta de respeto de los padres hacia el
entrenador debilita su autoridad, perjudica al joven deportista y
suele derivar en abandono deportivo o desmotivación.
Además del poder, el entrenador tiene una gran influencia
sobre los jóvenes. Muchos lo consideran un modelo a seguir, por lo que su
impacto trasciende lo deportivo y alcanza el ámbito personal y formativo. Esta
influencia debe complementarse con la de los padres y orientarse en la misma
dirección. Cuando existen conflictos de comunicación, vanidad profesional o
ausencia de una figura directiva que medie, el bienestar y progreso del
deportista se ven seriamente afectados.
Por último, el entrenador debe tomar decisiones constantemente,
muchas de ellas complejas y bajo presión. Estas decisiones no siempre agradan a
todos, especialmente en deportes de equipo, pero requieren libertad, coherencia
y sentido de justicia. Los padres deben comprender que el entrenador
puede equivocarse y que muchas decisiones buscan beneficios a medio o largo
plazo, priorizando siempre al grupo. Una comunicación clara entre entrenadores
y padres resulta fundamental para entender criterios, normas y objetivos
comunes.

Imagen. El entrenador es fundamental en la motivación deportiva de sus jugadores.
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