15 jul. 2020

El aprendizaje social y emocional: las habilidades para la vida [Programa Redes]

Hoy traemos otro programa educativo de Redes, concretamente, el número 157 titulado “El aprendizaje social y emocional, la habilidades para la vida”, un programa en donde se tratará los niños que nos encontramos actualmente en los Centros educativos y en la sociedad. Este programa, si eres padre, educador o futuro maestro o profesor, es de visualización obligada.




 


El aprendizaje social y emocional, las habilidades para la vida – Programa Nº157 [Programa Redes]

Fecha: 26 de mayo de 2013

Web/ Enlace:

Breve resumen:
Elsa Punset nos trae en su programa a René Diekstra, profesor de Psicología de la Universidad de Utrecht, Barcelona, con quien mantendrán una interesante conversación sobre la educación emocional.

Algunas reflexiones:
  • Un niño que gestiona sus emociones estará mejor preparado para el mundo laboral.
  • Tres grandes errores caracterizan la educación de nuestros hijos y nietos: 1) No tener en cuenta dos de las enseñanzas más importantes de la neurociencia (razón no sirve sin emociones y que cerebro es sofisticado y difícil de comprender); 2) no saber los profesores lidiar con la diversidad cultural existente entre las clases y: 3) la jerarquización de las asignaturas arrastrada de siglos pasados. 
  • Las materias creativas suelen estar peor valoradas.
  • Las escuelas son necesarias para dirigir una sociedad en el futuro.
  • Muchas escuelas dicen que buscan el desarrollo íntegro del niño, pero lo social, emocional y ético no aparece reflejado.
  • La necesidad de planificar el aplazamiento de nuestra satisfacción no se consigue aprendiendo aritmética o matemáticas o francés.
  • Un niño que conoce las emociones es un niño que funciona mejor. Por ejemplo, no abandona los deberes, sino que sabes y comprende que necesita ayuda.
  • Si enseño a un niño a interpretar bien las emociones de otros, mejorará su capacidad de conectar y empatizar con ellos.
  • La inteligencia emocional no es una inteligencia múltiple. Implica hablar de todo el funcionamiento del cerebro.
  • La emoción interfiere con la razón y esta modifica la emoción. No se pueden separar.
  • Nuestra inteligencia es emocional.
  • Casi siempre tenemos emociones mezcladas.
  • Alrededor de los 2 o 3 años ya podemos enseñar a los niños acerca de sus emociones hasta finalizar el instituto.
  • Las emociones son el núcleo sobre el que construir las relaciones. No son un lujo biológico.
  • Se pueden educar las emociones.
  • Las habilidades sociales y emocionales son fundamentales, pero en las escuelas no se hace por tiempo, apoyo, financiación, pero sobre todo, no saber cómo hacerlo.
  • Existen una serie de habilidades sociales y emocionales que se deben aprender: aprender a percibir y gestionar tus propias emociones, aprender a construir y mantener relaciones, aprender a tomar decisiones responsables y éticas y, por último, aprender a poner en el lugar del otro.
  • Se puede tener éxito teniendo habilidades sociales y emocionales.
  • Nuestro sistema de enseñanza debe defender programas de habilidades sociales y emocionales.
  • Es importante enseñar a los niños a enfrentarse a los conflictos.
  • Los niños que han asistido a programas de habilidades para la vida aprenden a distinguir entre los conflictos que pueden resolverse y los que no.
  • Los beneficios de programas de aprendizaje social y emocional en la escuela para fomentar el desarrollo de los alumnos/as han sido demostrado en siete ámbitos: 1) desarrollo de habilidades sociales; 2) reducción de comportamientos antisociales; 3) disminución del abuso de drogas; 4) incremento de la autoimagen positiva; 5) aumento del éxito académico; 6) mejor salud mental y; 7) aumento de comportamientos prosociales.
  • Si estás enfadado con un alumno, antes de decidir cómo actuar, utiliza el principio del semáforo: cuenta hasta diez.
  • Estos programas son más exitosos con alumnado con mayores problemas.
Conclusión:
Eduard Punset: “La educación del niño deberá estar encaminada a desarrollar la personalidad, las actitudes y la capacidad mental y física del niño hasta el máximo de sus posibilidades. Así lo dice la convención sobre los derechos del niño que entró en vigor hace más de dos décadas. La mayoría de las escuelas y de los sistemas educativos del mundo violan ese punto de la convención, porque la mayoría de escuelas y sistemas educativos no contemplan las medidas necesarias para el éxito académico, social y económico del niño. No se puede optimizar su desarrollo global si no se enseña al niño, entre otras cosas, a focalizar la atención, a distinguir y gestionar sus emociones, a trabajar en equipo, de manera no competitiva necesariamente. Hay una gran revolución educativa pendiente antes de cumplir la convención sobre los derechos del niño de 1990. Vamos con retraso. Padres, maestros y políticos son los encargados de empezar esta revolución”.     

Vídeo:







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