
Para comprender el
desarrollo cognitivo y las posibles alteraciones que pueden aparecer durante la
infancia, no basta con conocer cómo funciona el cerebro adulto. Es necesario
tener en cuenta que el cerebro se encuentra en constante proceso de maduración
y que las diferentes funciones cognitivas no se desarrollan todas al mismo
ritmo. En la siguiente entrada de Neuropsicología
se introducirá esta disciplina abordando el desarrollo cerebral y la maduración
de las funciones cognitivas.
El desarrollo cerebral y la maduración de las
funciones cognitivas [Neuropsicología] [Psicología]
El desarrollo cerebral es un proceso complejo en
el que intervienen tanto la maduración de los sistemas cerebrales como la
experiencia y la interacción con el entorno. Por ello, las distintas funciones cognitivas
pueden presentar ritmos de desarrollo diferentes y, además, están
interrelacionadas entre sí.
Tradicionalmente, modelos como el de Jean Piaget
entendían el desarrollo cognitivo como una progresión jerárquica a través de
diferentes etapas. Sin embargo, actualmente se considera una perspectiva más
multidimensional, en la que los sistemas cerebrales y las funciones
cognitivas maduran siguiendo ritmos diferentes.
Esta idea se relaciona con los conceptos de
período crítico y período sensible. Ambos hacen referencia a momentos del
desarrollo en los que la experiencia tiene una influencia especialmente
importante sobre el cerebro. El período crítico constituye una ventana
temporal más limitada, durante la cual la experiencia puede modificar determinados
circuitos cerebrales. El período sensible, en cambio, es más amplio y
permite que la experiencia continúe influyendo de manera significativa en el
desarrollo.
Estos períodos se caracterizan por una elevada
neuroplasticidad, es decir, por una mayor capacidad del sistema
nervioso para modificarse en función de la experiencia. Esta plasticidad
facilita la maduración progresiva de las diferentes funciones cognitivas.
En definitiva, el desarrollo cognitivo no debe
entenderse como un proceso uniforme ni como una simple sucesión de etapas. Las
diferentes funciones cognitivas y los sistemas cerebrales que las sustentan
maduran a ritmos distintos y están influenciados por la interacción entre la
genética y la experiencia. Por ello, conocer los períodos críticos y sensibles y la elevada
neuroplasticidad durante el desarrollo resulta fundamental para
comprender cómo se construyen y evolucionan las capacidades cognitivas.

Imagen. El desarrollo cognitivo depende de la interacción entre genética y experiencia.
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