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8 ago 2026

Las capacidades humanas y cognoscitivas [Capacidades cognoscitivas y la táctica en deportes de equipo] [Rendimiento]

El ser humano, y por tanto el deportista, constituye una estructura extremadamente compleja formada por diferentes estructuras que se encuentran relacionadas entre sí. El funcionamiento del organismo no puede entenderse como la actuación independiente de cada una de sus partes, ya que cualquier modificación que afecte a una estructura puede repercutir también sobre las demás y sobre la manera en que se relacionan entre ellas. Esta idea resulta especialmente importante en el ámbito deportivo, puesto que el rendimiento de un jugador depende de la interacción de múltiples capacidades y sistemas. En la siguiente entrada comenzamos a abordar las capacidades cognoscitivas y la táctica de deportes de equipo, concretamente los fundamentos de la táctica y el juego, centrada en el mundo del rendimiento deportivo.


Las capacidades humanas y cognoscitivas [Capacidades cognoscitivas y la táctica en deportes de equipo] [Rendimiento]

El organismo humano presenta diferentes niveles de organización. Las células se agrupan para formar tejidos, los tejidos constituyen órganos y los órganos se integran en diferentes aparatos y sistemas. Entre ellos encontramos, por ejemplo, el aparato respiratorio, el digestivo, el circulatorio, el sistema muscular, el sistema locomotor o el sistema nervioso. Estos sistemas no funcionan de manera aislada, sino que están relacionados entre sí, de manera que una modificación en un órgano puede afectar tanto a las células que lo forman como a los diferentes sistemas en los que participa. Del mismo modo, una alteración en un sistema puede repercutir sobre los órganos que lo integran y, posteriormente, sobre otros sistemas relacionados. Por este motivo, el cuerpo humano debe entenderse como una estructura compleja e interrelacionada.

La forma en que todos estos sistemas se relacionan entre sí y con el entorno determina las diferentes capacidades que posee el ser humano. Estas capacidades son muy variadas y pueden estar relacionadas tanto con el funcionamiento de los propios sistemas como con la interacción con el medio. Entre ellas se encuentran la capacidad de realizar una contracción muscular, desplazarse, combinar movimientos, adaptarlos a un determinado ritmo o captar información y compararla con información previamente conocida. Además, una misma capacidad puede estar sustentada por uno o varios sistemas, mientras que un mismo sistema puede intervenir en el desarrollo de diferentes capacidades. Por ello, cuando se trabaja o se mejora una determinada capacidad, no se modifica únicamente un elemento aislado, sino que se produce una repercusión sobre el conjunto de la estructura del deportista.

Para facilitar su análisis, las capacidades humanas se agrupan en tres grandes tipos: capacidades condicionales, capacidades coordinativas y capacidades cognoscitivas.
  • Las capacidades condicionales corresponden a las capacidades físicas y comprenden aspectos como la fuerza, la resistencia y la velocidad.
  • Las capacidades coordinativas permiten controlar los movimientos, incluyendo aspectos como la discriminación kinestésica, la diferenciación segmentaria, la variabilidad del movimiento o la combinación de movimientos.
  • Las capacidades cognoscitivas son aquellas que permiten al deportista procesar la información procedente tanto de sí mismo como del entorno.
Imagen 1. Interacción de las capacidades condicionales, coordinativas y cognoscitivas durante el juego.

Gracias a las cognoscitivas, el jugador puede percibir objetos y situaciones, analizarlos de manera global o por partes, distinguir la información relevante de aquella que resulta secundaria, identificar patrones, descodificar mensajes visuales o auditivos, procesar la información y tomar decisiones. También intervienen en procesos como la generalización, la elaboración de explicaciones y la resolución de problemas.

Estas capacidades cognoscitivas pueden agruparse, a su vez, en tres grandes grupos: la percepción y el análisis de la situación, el procesamiento de la información y la toma de decisiones, y las capacidades de ejecución de las decisiones tomadas. Esta clasificación permite comprender que la actuación del jugador no consiste simplemente en ejecutar un movimiento, sino que existe un proceso previo mediante el cual debe interpretar lo que sucede, seleccionar la información relevante, decidir qué hacer y finalmente llevar a cabo la respuesta elegida.

La importancia de las diferentes capacidades depende del tipo de deporte. En los deportes caracterizados por una elevada interacción con el entorno y, especialmente, con los adversarios, las condiciones cambian constantemente. En este contexto, las capacidades cognoscitivas adquieren un papel predominante, ya que permiten al jugador interpretar correctamente lo que está ocurriendo en cada momento y responder de forma adecuada.

Imagen 2. Las capacidades estimuladas dependerán del deporte practicado.

La propia práctica de estos deportes ya estimula las capacidades cognoscitivas, pero el entrenamiento específico puede favorecer que se alcance más rápidamente un alto nivel en su utilización. Las tareas relacionadas con el análisis del entorno y la toma de decisiones son útiles para estimular estas capacidades. Sin embargo, el entrenamiento debe evitar que el jugador simplemente aprenda de memoria un ejercicio concreto. Para ello, no conviene realizar un número excesivamente elevado de repeticiones del mismo ejercicio y resulta necesario utilizar un número amplio de ejercicios, variando especialmente las condiciones iniciales. De esta manera, se busca estimular los sistemas que sustentan las capacidades cognoscitivas y no únicamente conseguir el aprendizaje específico de una tarea determinada.

En definitiva, el deportista debe entenderse como una estructura compleja en la que todas sus partes están interrelacionadas. Las capacidades humanas no dependen de sistemas aislados, sino de la interacción entre ellos, por lo que cualquier mejora o modificación en una capacidad puede repercutir sobre el conjunto del deportista. Dentro de esta estructura, las capacidades cognoscitivas adquieren una especial importancia en los deportes de alta interacción con el entorno, ya que permiten percibir y analizar las situaciones, procesar la información, tomar decisiones y ejecutar las respuestas correspondientes. Por ello, su entrenamiento debe plantearse mediante tareas variadas que estimulen la capacidad del jugador para interpretar y responder ante situaciones cambiantes, evitando que el aprendizaje se limite a la repetición de ejercicios concretos.

Infografía resuumida. Las capacidades humanas y cognoscitivas.


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